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diciembre 26, 2019

En el momento justo y en el lugar indicado

El Equipo de Salud de La Chata Solidaria creció de forma sostenida y sin pausa. Tanto es así que hoy, no sólo atendemos a las personas de los parajes a los que habitualmente visitamos, sino que el “boca a boca” promueve que gente que vive en otros parajes –algunos muy lejanos– se acerque a las escuelas que transformamos en hospitales de alta complejidad “porque están los doctores de La Chata Solidaria que te atienden bien y son buenos”.

Así fue como durante nuestra visita a mediados de julio, el Hospital de Taco Pozo envió en una ambulancia un paciente para que lo atendiéramos, ya que ellos no contaban con lo necesario para poder salvarle la vida. Por supuesto, nuestros médicos hicieron lo posible y lo imposible, y hoy esa persona está sana y salva.

La vara de calidad y calidez en la atención de nuestros profesionales esta tan alta que hay gente que hace hasta 100 kilómetros para atenderse con ellos. ¿Cómo? Algunos a caballo, otros caminando, hay quienes juntan dinero y vienen en grupos de a 20 en una F100 destartalada (pero andando), y la gran mayoría en motito.

Vale la pena aclarar que las motitos en El Impenetrable llevan hasta 4 personas por los caminos destruídos, y los accidentes graves son moneda corriente. Los arenales traicionan –lo sabemos muy bien– y la gente se lastima, y mucho.

El segundo día de nuestra última estadía en El Impenetrable, uno de los equipos de La Chata Solidaria salió temprano en las Ford Ranger hacia el paraje Ojo de Agua, con el objetivo de transformar la escuela de ese paraje en un Hospital, y allí brindarle a la comunidad la atención médica que necesitan.

Carlos Najblat, miembro de La Chata Solidaria desde hace años, bombero rescatista y paramédico instructor –y además un gran tipo– y el Dr. Enzo Alvarez (MP118935), nuestro nuevo pediatra –una excelente persona además de un gran profesional– formaban parte de este equipo. Faltando pocos kilómetros para llegar a destino, desde la Ranger que lideraba el equipo, avisan por radio que en el camino había sucedido un accidente de moto.

Cuando Carlos y Enzo llegaron al lugar se encontraron con una escena realmente dura: una joven madre con un corte en su tabique, que en sus brazos cargaba a su hijo de un poco más de un año de edad, con múltiples lastimaduras en la cara, y un importante hematoma sobre su ojo derecho además de politraumatismos. Ver el rostro de un niño ensangrentado desespera…

Pero lejos de desesperarse, y gracias a su entereza y su profesionalismo, Enzo y Carlos tomaron el control de la situación y junto al resto del Equipo de Salud le brindaron la atención inicial a los heridos.

Luego de efectuar los primeros auxilios y constatar que no hubiera quebraduras visibles, decidieron trasladar a la mamá y el niño en una de las Ranger al hospital del pueblo para realizar una radiografía de cráneo al niño –por el traumatismo que presentaba en su rostro–, y descartar así que hubiese otro tipo de lesiones.

Lo que pudo haber sido una tragedia quedó en simple anécdota, ya que los integrantes de La Chata Solidaria “volvieron” a estar en el momento justo y en el lugar indicado.

Y decimos “volvieron” porque esto no es la primera vez que sucede. Hace cuatro años tuvo lugar otro terrible accidente en moto y ante la ausencia de una ambulancia, nos buscaron a nosotros. En ese momento, Carlos Najblat sacó lo mejor de sí, tomó una vez más el control de la situación, contuvo al herido –estaba realmente en muy mal estado– y cuando finalmente llegó la ambulancia dirigió a los médicos, ya que no tenían ni idea, siquiera, de como poner latabla espinal larga… Sí, es increíble pero es real, contamos con un video de ese momento.

Al margen de cualquier consideración, lo cierto es que ese hombre está vivo gracias a que Carlos estaba ahí.

Las motos son un problema terrible en los pueblos del interior, ya que andan con tres o cuatro personas arriba, sin casco, sin papeles, sin luces, sin respetar nada… Y siempre terminan lastimados.

Como nota de color, este niño desde que nació es atendido por los médicos de Ojo de Agua, y cuando era bebé llegó con un cuadro severo de broncoespasmo que fue atendido por la Dra. Cristina Sierra. En aquel momento, Cristina logró sacarlo de la crisis respiratoria, estabilizarlo y posteriormente, habíendole dejado los remedios, curarlo por completo..

Por segunda vez lo sacamos de una fea.